Pese a que en 1858 Isabel II había inagurado la primera línea de la provincia de Alicante no será hasta 1884 cuando llegue el ferrocarril a la Vega Baja. En ese periodo, de unos 26 años, se sucedieron numerosos proyectos tratando de unir las capitales de Alicante y Murcia a través de un "camino de hierro". De entre estos proyectos podemos destacar:
- Proyecto inicial de José Arístides Ferrere (1845).
- Estudios de Juan Teresa Nugaró para un ferrocarrril, servido por fuerza animal, que partiera desde Novelda y terminara en Murcia (1861).
- Proyecto técnico de Jorge Porrúa Moreno de ferrocarril de Alicante a Murcia con ramal de Almoradí a Torrevieja (1865).
- Proyectos de tranvia (Alicante-Murcia) como el defendido por Juan José Roca de Togores (1878).
- Y finalmente el proyecto de quien fue la adjudicataria de la línea, la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.
Todos estos esfuerzos y proyectos técnicos tenían un objetivo común: sacar del estado lamentable en que se encontraban las vías de comunicación de nuestra zona posibilitando la extracción de frutos y productos agrícolas de la Vega Baja, territorio que en estas últimas décadas del siglo XIX había sufrido sequías, inundaciones y epidemias como el cólera. Frutas, legumbres, carnes, trigo y aceite saldrían y entrarían en nuestras tierras juntos a otros productos como el carbón mineral.

Si en el siglo XIX el ferrocarril era signo de prosperidad, para nuestra comarca significaba un aumento de las posibilidades y una puerta hacia el desarrollo. Hasta tal punto, que la unión con el mar, es decir, la línea Albatera-Torrevieja, tiene un carácter de impulso hacia el turismo y la actividad balnearia, mientras por otro lado, las poblaciones de la Vega Baja exportarían sus frutos e importarían otros productos llegados por mar.
El Ayuntamiento de Albatera autorizó la ocupación de la zona de los saladares incultos para el trayecto de la vía a un precio de 20 pesetas por tahulla, obteniendo beneficios en el billete del trayecto Albatera-Torrevieja en los meses de verano.

LA INAGURACIÓN
La llegada del tren a la Vega Baja fue en mayo de 1884, siendo la inaguración de la estación de Albatera el 11 de ese mes. Para su inaguración se construyó un arco de madera y flores con un escudo de armas, una arquitectura efímera característica de estos acontecimientos en la época, como la que ilustra la imagen. 16 vagones formaban el tren inagural, deteniendose en la estación de Albatera mientras la banda de música interpretó piezas para la comitiva, compuesta entre otros por el Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Cánovas del Castillo.
Desde su inaguración la estación Albatera-Catral ha sido escenario de llegadas y partidas bajo su romántica estructura de hierro, símbolo del progreso y la industrialización en la España del siglo XIX. Ahora, con el derribo y desmonte de su centenaria estación, su espacio, su entorno, ese de atardeceres rojizos cambiará.
Esta estación centenaria ha sido derribada y desmontada en noviembre de 2011 por la obras realizadas por ADIF para el AVE. Otras estaciones no correrán esta suerte, como la de Atocha (Madrid) restaurada por ADIF o como, más cercana, la de Beniel que se transformarán en museo, tal y como ya sucedió con la de Torrevieja.
Más Información en:
-Ávila Roca de Togores, Mª P., "El ferrocarril: su papel en el desarrollo agrícola, comercial y turístico de la comarca de la Vega Baja (Alicante). 2009
- Serna Hernández, J.; "El ferrocarril en Albatera, la estación y el ramal a Torrevieja". Revista del Patronato Cultural Albaterense "Albatera Julio y Santiago 1998".
- Aguilar Hernández, J. "Historia de Albatera". Ayuntamiento de Albatera. 1998